De los sueños a las metas: el poder de escribir nuestros propósitos.
Actualizado: 28 ago

Todos tenemos sueños.
Queremos crecer profesionalmente, comenzar un proyecto, viajar, mejorar nuestras finanzas, cuidar más nuestra salud, aprender algo nuevo o simplemente encontrar un mayor equilibrio en nuestra vida.
Pero existe una gran diferencia entre desear algo y comenzar a construirlo.
Y muchas veces ese primer paso puede ser tan sencillo como tomar papel y lápiz.
Escribir nos ayuda a darle dirección a lo que queremos
Cuando nuestros propósitos solamente están en nuestra mente pueden sentirse enormes, desordenados o lejanos.
En cambio, cuando los escribimos empezamos a convertir ideas abstractas en algo concreto.
¿Qué quiero conseguir?
¿Por qué es importante para mí?
¿Qué necesito hacer para acercarme?
¿Cuál podría ser mi primer paso?
Son preguntas simples, pero pueden cambiar por completo la manera en la que nos relacionamos con nuestras metas.
Una gran meta se construye con pequeñas acciones
A veces abandonamos nuestros objetivos porque queremos ver resultados inmediatamente.
Pero los grandes cambios rara vez suceden de un día para otro.
Una meta importante puede dividirse en pequeños objetivos mensuales, semanales e incluso diarios.
Si quiero comenzar un nuevo proyecto, quizás mi primera acción no sea tener todo resuelto. Puede ser investigar durante una hora, hacer una llamada o escribir la primera página.
Lo pequeño también cuenta.
Cada acción que repetimos nos acerca a la persona que queremos ser.
Volver a leer nuestros propósitos
Escribir nuestras metas también nos permite regresar a ellas.
Podemos tener un cuaderno destinado especialmente a nuestros objetivos y revisarlo periódicamente.
Preguntarnos:
¿Qué avancé?
¿Qué necesito cambiar?
¿Qué ya no tiene sentido para mí?
¿Dónde quiero poner mi energía ahora?
Porque estar enfocadas no significa avanzar sin mirar hacia los costados. También significa aprender a reconocer cuándo necesitamos ajustar el camino.
Nuestros propósitos pueden evolucionar con nosotras.
Tu energía necesita una dirección
No podemos controlar absolutamente todo lo que sucede a nuestro alrededor, pero sí podemos decidir dónde ponemos nuestra atención, nuestro tiempo y nuestra energía.
Por eso, escribí tus metas.
No solamente las profesionales o económicas. Escribí también cómo querés sentirte, qué experiencias querés vivir, qué hábitos querés incorporar, qué personas querés tener cerca y qué cosas querés dejar atrás.
Después elegí una.
Y preguntate:
¿Qué pequeña acción puedo hacer hoy para acercarme a ella?
No esperes al próximo lunes, al próximo mes o al próximo año para empezar.
Los sueños pueden inspirarnos.
Pero son nuestras decisiones y acciones las que, poco a poco, los convierten en realidad.


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